lunes, julio 21, 2014

El último día

Todos los días sale de su casa a las diez de la mañana. Prefiere sentarse en una banca de algún jardín cercano  que permanecer encerrado en su casa todo el día escuchando las quejas de su esposa. Hace un año se enteró de su enfermedad. Poco a poco su vida se iría apagando a causa de todo lo que respiró durante 30 años en esa mina. David ya no tiene que preocuparse por salir a trabajar, la mina le dio una generosa indemnización que le durará hasta el día de su muerte. Los médicos le dieron máximo un año, poco más, poco menos. A partir de ese momento tomó la decisión de comenzar a fumar, de nada había servido cuidar su alimentación y su cuerpo y no tener ningún vicio.

cuento mina mineroEl año se ha cumplido y David sigue aquí, a pesar de haber ingresado varias veces al hospital. Sus pulmones aún aguantan. Hoy sale como de costumbre, toma una gorra y unas monedas de la mesa para comprar el periódico. No se despide de su mujer. Su paso por la calle es lento, su rostro denota cansancio, llega a un jardín pero esta vez no se sienta a respirar el aire o a fumar un cigarrillo. Se sigue de largo.



David ya no es el aquel que llegó con esperanza de formar una familia a esta ciudad. Hoy su caminar no tiene rumbo, su mirada se dirige a ningún punto. Al cruzar la calle no voltea hacia los lados y un coche casi lo atropella; no se inmuta y sigue su andar. David no tiene hijos que le acompañen en su enfermedad. Sigue caminando, saca un cigarro y lo enciende con dificultad, tras la primera fumada tose fuerte varias veces, se toca el pecho, seguramente el dolor inminente le ha llegado. Su cuerpo se encorva. Las miradas curiosas sólo lo ven, murmura la gente y se aleja de él como si fuera un hombre con lepra del que todo mundo debe huir. Su cuerpo pide ayuda, nadie atiende. El cigarro cae al suelo. David saca un pañuelo de su pantalón para toser en él, su cara demacrada, los ojos fijos al cielo y el cuerpo casi esquelético cae el piso. Una paloma se acerca al pañuelo ensangrentado como único testigo del solitario final de David.

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